lunes, 18 de mayo de 2015

Escribiré hoy que me acuerdo de ti 1

Acostada en una cama abrazándote mientras duermes pienso en el largo camino que hemos recorrido en tan poco tiempo. Tu rostro canela con tus pestañas largas y tus facciones que resultan fascinantes para mi. Escucho el latido de tu corazón y la calma con la que me aceptas tan cerca me cautiva. Resulta extraño pensar en nuestra historia resulta menos convencional que un cuento de amor regular. Aún recuerdo ese primer día, el día en que te vi. Y puedo decir con certeza que en ese momento no significabas nada para mí.

Ya era enero del 2014 y faltaban 4 meses para el "gran viaje." El momento en que mi vida cambiaría para siempre. En diciembre del 2013 habían anunciado a los ganadores de las becas completas para estudiar en los Estados Unidos. El día después de mi graduación vi mi número asignado en la lista de los seleccionados. Me  costaba creerlo, aunque no debería sorprenderme tanto, después de todo el día anterior era yo la que daba el discurso de graduación.

A pesar de que quedaban algunos meses de "vacaciones" decidí tomar clases para prepararme para la universidad. Aunque a decir verdad quería alguna excusa para pasar más tiempo con mis amigos. No obstante, a pesar de iniciar la universidad para estar cerca de mis amigos del colegio, en ella conocí un grupo especial de personas. Probablemente los mejores amigos que alguna vez tuve. Esos últimos meses había decidido vivirlos como lo que eran: los últimos meses que tenía como joven adulta en mi país. Cuando regresase de mi viaje tendría que buscar trabajo y mis amigos ya tendrían una vida establecida. Aunque traté de que no significase nada para mi, la verdad es que llegué a desear quedarme con mis nuevos amigos. Joel, Angie, Ernesto y Luis fueron mi único motivo para ir a dar clases a la universidad hasta tres días antes de mi viaje aún sabiendo que al final tendría que retirar todas las materias.

Esas personas siguen siendo muy especiales para mi pero ellos no son el tema de esta entrada, ¿cierto? Cómo mencioné los últimos meses viví como alguien que estaba apunto de irse del país. Eso incluyó salir con varios muchachos al mismo tiempo. No me malinterprenten, desde el principio dejé claro que no me quedaría y que no buscaba ninguna clase de relación. Salimos a comer, al cine intercambiamos besos y abrazos pero nada más. Aún no estaba preparada para tener sexo después de lo que había ocurrido anteriormente.

La estaba pasando bien, pero aun así sentía el vacío que él había dejado en mí meses atrás. Ya no me dolía pensar en él, y agradecía que todo hubiese terminado, pero no había vuelto a ser la misma después de esa venenosa relación. Ahora me sentía triste muy a menudo, tenía que correr al baño porque me sentía agobiada y sentía la necesidad de llorar. En casa me enclaustraba en mi cuarto y mi madre ya se encontraba muy preocupada por mí. Pensaba que me haría daño a mi misma si me iba lejos de ella y yo no podía prometer que no sería así.

A diferencia de los demás yo tuve que viajar sola debido a un problema con mis papeles en el aeropuerto. Nunca había salido de mi país y mucho menos hablado inglés en el mundo real y hubiese sido horrible de no ser por Kyle. Kyle era un muchacho de unos 17 años; se veía obviamente norteamericano a pesar de tener familia latina y de vivir en mi país; era alto, blanco, ojos verdes, cabello ondulado y dorado. Tenía una cara de niño inocente hermosa y a decir verdad me sentía un tanto cautivada por su físico. Lo había conocido el día que debía viajar, él también tuvo un problema con su papeleo. Le hablé y le deseé suerte. Fue muy sorpresivo verlo al día siguiente en mismo vuelo que yo, pero fue aún más impactante que no solo se acordase de mi sino que me invitase a comer (en el aeropuerto) y me ayudase a encontrar la puerta en la que debía tomar mi otro vuelo. Por cautivador que fuese y a pesar de haber dicho que yo le gustaba, poco después de que yo llegase al dormitorio me dijo que estaba considerando volver con su exnovia. Eso no me molestó, yo no tenía grandes expectaciones hacía una relación con él y con lo que hizo ese día por mi era suficiente para ganarse mi eterna gratitud.

Cuando llegué a los Estados Unidos una muchacha llamada Bree me recogió en el aeropuerto.  A pesar de haber intercambiado algunas palabras en inglés con Kyle, la conversación que tuve con Bree marcó mi  primera comunicación con alguien que no hablase español, y ella entendió lo que yo decía. Bree era  una muchacha alta de ojos grises y cabello rojizo, bastante guapa. Ella estaba trabajando durante el verano en la escuela de inglés en la que yo tomaría clases. Al llegar al dormitorio donde viviría con los demás becados y un grupo de brasileños por los siguientes 3 meses todo pareció entrar en una terrible calma. A pesar de que en meses previos había estado sufriendo de episodios depresivos todo parecía estar bien... La calma antes de la tormenta. Mantuve mínimo contacto con mi madre y cero comunicación con mis conocidos luego de llegar. Tenía un amigo en el grupo: Guillermo. Guillermo había tomado una camiseta para mí de las que habían repartido en la orientación el día anterior a mi llegada. Siempre era tan tierno, él ha sido mi más sincero amigo. Me explicó algunas cosas acerca de la universidad y me acompañó durante los primeros días de "exploración."

A pesar de mi relativa alegría, yo seguía siendo una bomba de tiempo. Hizo falta una llamada por Skype de mi madre para quebrarme. Cuatro días después de mi llegada no podía dejar de llorar sin motivo aparente. Nada parecía mejorar, a pesar de los esfuerzos de Guillermo por ayudarme. Creo que él intentó de todo lo humanamente posible para que yo fuese feliz. Por grande que fuesen sus esfuerzos faltaba algo, faltaba yo. Debía crecer y darme cuenta de que el mundo no era como yo lo había pintado para poder así ser capaz de entender los detalles de mi amigo, sus palabras, sus cartas, sus regalos y todo lo que hizo por mi. Lastimosamente no fue hasta un año después que al leer sus cartas algo dentro de mí realmente se movió. Era como si a los 18 años de edad leyese una carta que había leído cuando era una niña. Me dolió no haber dicho gracias en ese momento, pero nunca hubiese sido capaz de entenderlo en ese entonces. Un año atrás todos los que se acercaban a mi me veían "indefensa," intentaban "reparar" a una muchacha que "seguramente solo necesitaba cariño." Tuve que toparme con personas que no tuvieron la más mínima intención de repararme para poder arreglarme a mi misma. De todos modos, Guillermo, por decirme todas las verdades que eran obvias pero que aún así yo no quería ver. Gracias, nunca lo olvidaré.

A pesar de entender todo ahora, pasé un tiempo de relativa exclusión social antes de conocerlo a él. La persona que siempre he querido más nunca podré entender: Eisa.

domingo, 4 de mayo de 2014

Creatividad pls

6:50 AM
Despierto, hoy es "el gran día". Las vacaciones que tanto tiempo he planeado por fin llegaron, con los mismos sentimientos mezclados de cada día. Rápidamente me preparo, el vuelo es en cuatro horas pero aún así siento que voy tarde. Mi madre me ha dicho lo mucho que le preocupa que viaje solo, pero yo sé que no me pasará nada, además es algo que quiero. Me despido y me voy.

Ya en el aeropuerto mis pensamientos se vuelven menos complejos, por favor que mi asiento no esté tan mal ubicado. Al subir al avión ya puedo relajarme un poco, no hay ningún bebé llorón a la vista; pero, si hay algo que llama mi atención. Una fila delante de mi, tres puestos a la derecha; veo un rostro familiar y desconocido al mismo tiempo. Sé que la he visto antes, en algún lugar; me gustaría preguntarle. En otra situación tal vez haría algo más pero por ahora me limitaré a dormir, ocho horas de vuelo no suenan agradable. El tiempo pasa más rápido de lo esperado y ya estoy aquí.

Puede decirse que hoy la "conoceré", a pesar de que pienso que sé más de ella que otras personas, aun sin vernos en persona. Me bajo del avión y la busco con la mirada ¿la reconoceré? No logro verla pero a lo lejos está la chica del avión, creo que debería preguntarle ahora. Justo cuando voy a dar un paso alguien toma mi mano.
-¿Rafael?
Es extraño nunca creí que ella me reconocería primero, la veo y sonrío; luego la abrazo. Para cuando levanto la vista la chica del avión a desaparecido.
-Hola... ¿qué tal el viaje?
Su voz en persona suena ligeramente diferente a como la recuerdo pero de igual modo me gusta.
-Me fue bien...- Me siento algo nervioso pero de igual modo feliz, por fin estoy aquí.

domingo, 23 de marzo de 2014

Algo más. 1

La odio, juro que la detesto. Me quitó lo más importante que tenía, incluso si no lo sabe, y está sonriendo de esa manera... Mientras está con él. Y yo no soy capaz de decir nada, no puedo con ello... Es demasiado.

-Terminamos.- Su sonrisa desapareció y se vio algo sorprendido.
-Lo siento. Nunca he sido bueno en las relaciones.- Bobo, no tienes que serlo para saber que está mal ignorar a tu novia por días, mientras que con otra es más fácil pasar el rato.
-Disculpa si hay algo que no entendí.- A pesar de todo, el beneficio de la duda es un derecho ¿no?
- De hecho...
- ¿Qué?
-Olvídalo.- Detesto quedarme con la duda. Pero no dije nada, después de todo estaba terminando con la persona de la que cada día me sentía más enamorada. Tenía una sospecha y el suficiente terror como para huir de allí antes de que llegara la tormenta.
-Está bien.- Me fui sin mirar atrás. No supe si se veía feliz, aliviado, triste o enojado. Lo que sí sabía es que ésto me dolía mucho más a mi que a él. También sabía que lo amaba.

Caminé sin rumbo un tiempo. Cuando alcé la mirada me encontraba frente al parque que suelo frecuentar. Apresuré mi paso hacia los columpios y estuve allí durante horas. Había algo relajante en sentir la brisa en mi rostro y si le añades música es el paraíso para mi. Empezó a anochecer y el hambre me motivó a caminar hasta un restaurante cercano.

Entré y me dirigí inmediatamente a la fila para pedir. Me sentía algo mejor hasta que, mientras recorría con la mirada el lugar en busca de alguna cara conocida, lo vi: una cara muy conocida. Era él sonriendo mientras tenía esa mirada de idiota, me sentí ofendida porque yo nunca tuve esa mirada frente a mí.
-Señorita qué va a pedir.- La cajera me sacó de mis pensamientos.
- Ehhh... yo... nada... digo... deme un combo 1... no espere, mejor deme un helado sunday de chocolate, grande. Por favor.- Necesitaba ese helado para asimilar lo que veía. Me gustaría decir que son solo amigos o familiares, pero creo que yo y el resto de las personas del restaurante sabemos que esa pareja son algo más que amigos. 
-Serán 3 dólares.
-Gracias.- Tomé mi cambio y analicé el lugar buscando una mesa donde él no me viera. Si bien no tenía que esconderme no quería una situación incómoda.
-Oh esa es perfecta.- A pesar de que creí haberlo dicho en voz baja parece que mis audífonos me jugaron una mala pasada.
-¿Perfecta para qué?¿Esperas a alguien?.- Salté del susto y casi hago malabares con el helado. Volteé muy sorprendida y vi a primera persona a la que llamaría si ésta situación fuese premeditada. 
-Oh. Eres tú, Benjamín. Casi muero del susto. No vuelvas a hacerlo.- No se dejen engañar por su nombre bíblico, éste chico tiene muy mala fama. Pero de algún modo nos hemos hecho amigos. A él, a diferencia de los demás chicos con cara bonita le gustaba pasar desapercibidos por ello en la universidad usaba fachas de muchacho serio (aunque de cierto modo sí lo era) incluso incluía sus lentes para leer en su look usual. Las chicas caían rendidas, pero él no parecía interesado en ello. Ya imaginan mi sorpresa al llegar a "El Club" y verlo transformado totalmente mientras estaba en un sofá rodeado de chicas que se tomaban turnos para intercambiar saliva con él (asqueroso). Hoy se veía neutral, posiblemente no estaba de cacería ni esperaba encontrar algún conocido.
- Oye, enana. ¿Ese de allá no es tu novio? ¿Qué rayos hace con esa chica? ¿Y peor aún por qué tú no haces nada?.- Desde que tomó confianza conmigo me dice "enana", no sé si sentirme alagada o enojarme. Solo lo tomé con sentido del humor, después de todo con mi fabulosa estatura de 1.52 metros no podía esperar que alguien de 1.80 metros como él me considerara de otra forma.
-Terminamos hoy, ya no tengo nada que ver con él.
-Aún así es muy pronto para que esté de cariñoso con otra. Creo que tengo un par de cosas para decirle.
-Gracias, pero si quieres ayudarme mejor cena conmigo hoy y mantengámonos fuera de su campo visual.
-¿Y si le tiro una soda en la cabeza mejor?
-Déjalo ser... Te estoy ofreciendo una cita y hablas de sodas, me siento rechazada.
-Claro que cenarás conmigo, si no, no te hubiese hablado. Vamos escoge un combo del menú.
-Yo ya pedí.- Le mostré el sunday con mi mejor cara seria.
-Eso no es una cena. Escoge o compro la soda... Y será de lata.
- Está bien escogeré. Quiero el tercero.
-Bien, buena chica.- Puso su mano en mi cabeza y por su expresión creo que debo haber parecido un tomate ya que solo me miró y lanzó una sonrisa burlona.

Cuando nos dieron la comida nos dirigimos a la mesa que había visto anteriormente. Tranquilizadoramente fuera de su viste, peligrosamente cerca de la salida.

(continuará)

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un mundo mejor- Capítulo 2

Me besaste... y ¿me preguntas que sucede? Según tú debería decir: Fue lindo hagámoslo de nuevo otro día o debería enojarme. Pero ¿qué, si te digo que me da igual? Es lo que yo quiero creer. Es lo que necesito creer; no porque me halla ilusionado, sé la clase de persona que eres. Necesito creerlo porque no quiero ser la tonta que se enamora del que nunca ama, tampoco quiero ser la zorra que besa a cualquiera para sentirse bien... Debo ser nada...y si no es mucha molestia déjame serlo...

Luego de terminar de hablar con Kathy suspiré y luego forcé una sonrisa, espero que no lo hallan notado.
-Ya está, vamos a la entrada, te la presentaré.
-Debo admitir que eres veloz, dijo Trent sonriendo
-Hay cosas que deben hacerse rápidamente- Me miró notablemente confundido y bajé la mirada.
Empecé a caminar -Vamos Cristian, y disculpa por decir que estaba solo con un muchacho guapo.- Le lanzé una sonrisa coqueta y la expresión de su rostro cambió.
-Ya lo sabía, no pienses que algo así me afecta.- Eso dice pero con solo ese comentario pude ver como cambió el ambiente.
-Ajá, como tu digas, chico rudo.- Seguí caminando sin voltear a ver su expresión, pero pude escuchar una leve risa burlona de Trent.
-Allí está ¿qué le digo?.- Trent camina un poco más lento y se sitúa a mi lado.
-Se tu mismo supongo, yo que sé.- Trato de ocultar mi enojo y convertirlo en un simple comentario de broma al agregar una sonrisa, pero no sé si lo crea. Tal vez soy muy obvia.
Trent deja de caminar. -Si tanto te molesta no me ayudes. se ve algo enojado. Mierda, me pasé.
Me detuve y me paré frente a él. -Mira, te acabo de conocer, disculpa si me sobrepasé al tratarte pero era broma, debí tener en cuenta que tal vez no lo notarías y te molestaría. Lo lamento.- Si fuese cualquier otra persona, me hubiese ido sin decir más nada, pero como la suerte siempre está de mi lado (sarcasmo) él me gusta.
-Está bien, lamento si exageré.

-Hola ¿qué pasó?.- Trent se llevó la mano a la boca y yo volteé.
-Ohhh Kathy. No pasó nada es que hablaba de algo con mi amigo. Él es Trent. Trent esta es Kathy.
-Mucho gusto. Dicen ambos y se dan la mano, puedo ver un brillo en la mirada de Trent. Tal vez Kathy también lo notó porque me miró de reojo como preguntando ¿qué sucede?
Levanto un poco los hombros, y la miro queriendo decirle lo siento, ellos me lo pidieron. Como la mayoría de las veces ella lo entiende y entonces sonríe. Le da la mano a Cristian también.
-Hola, soy Kathy.- Se le ve más cómoda ahora.
-Cristian.- Actúa algo distante, lo que me sorprende teniendo en cuenta que conmigo siempre ha sido muy expresivo y dispuesto.
Planeaba irme y dejarlos a los tres, pero viéndolo ahora no parece buena idea, y tampoco quiero arriesgarme a enfrentar la ira de José si se entera de eso.
-Vayamos a dairy queen se me antoja un helado y amablemente Trent se ofreció a invitarme a mí y a la amiga que quisiese llevar.- Lo miro fijamente, me gustaría tomarle una fotografía en éste momento. Lo siento cariño, pero si vas a romper mi corazón y a ahogar mis esperanzas en menos de media hora al menos un helado merezco.
-Espero que no te moleste que invite.-Sonríe y relaja un poco su rostro.
-Está bien no me molesta.- Me pellizca disimuladamente. Sí, sé que odias que te inviten a comer de éste modo pero luego entenderás porqué lo hago.
-Antes de salir, debo ir al baño. Kathy ven conmigo, ustedes esperen por aquí.- Tomo a Kathy de la mano y a pasó rápido llegamos al baño, casualmente se encuentra al final del pasillo a la derecha. Que curioso cliché.

Ya en el baño me tapo la cara con las manos, siento que podría empezar a llorar.
-Ana ¿qué pasa?.- Efectivamente, en cuanto intento hablar empiezan a caer las lágrimas.
-Es que... es que... esta mañana conocí a un muchacho guapísimo... creo que lo había visto de reojo en ocasiones anteriores... y ahora estaba frente a mí... hablándome... me sentía muy feliz... pero me pidió que le presentara a mi amiga... y ahora... saldremos y veré... ese brillo en su mirada... ese brillo que no es para mí... Soy dramática lo sé, pero si supieran cuantas veces me han sucedido cosas así y peores llorarían conmigo. 
-Boba y para qué aceptaste si vas a llorar así.
Tiene razón.-No lo sé, solo quería seguir hablándole, no quería que pensara que no me agrada o peor que se diese cuenta de que me gusta. Fue un estupidez lo sé.
-Si quieres puedo inventar una excusa e irme.
-No, si haces eso solo correría la cita para otro día y él se acercaría más a pedirme ayuda. Simplemente cuando sea el momento y discretamente déjale en claro que tienes novio. Al menos tendremos helado gratis.- La miro con mis ojos inundados en lágrimas tontas y ambas sonreímos.
-Debes dejar de llorar por tonterías.
-Algún día. 

sábado, 15 de marzo de 2014

Un mundo mejor 1

Hoy es mi primer día de universidad. Como una niña esperando su primer día en la primaria no pude dormir anoche. Escogí mi mejor ropa, preparé mi mejor sonrisa y mis zapatos favoritos. Salgo tarde de mi casa y me dirijo a la parada de autobuses. El clima está como de costumbre: horriblemente caluroso. Tomo el primer bus que pasa y miro desesperadamente mi reloj, ¿cómo es que me las arreglo para llegar tarde incluso el primer día de clases?. Luego de 10 minutos que parecen una eternidad por fin llego a mi parada, pero aún debo caminar un poco antes de llegar a la universidad.

Camino bajo el sol lamentándome por nunca usar sombrilla. La carretera parece brillar y veo el vapor cerca de la superficie ¿cómo es que aún hay algo para evaporar con éste maldito calor?. Rápidamente algo o mejor dicho alguien me saca de mi "filosóficos" pensamientos, unos pasos por delante mío está "decencia", Algún día le preguntaré su nombre y dejaré de llamarlo por éste tonto apodo. "Decencia" es el muchacho qué llamó mi atención y la de mis amigas durante los cursos de verano. Es alto, blanco, delgado, gusta de usar camisas de vestir y aunque siempre hemos recriminado su forma de caminar parece un modelo. Él destaca entre todos y no solo por su altura.

-¡Ey! ¿cómo estas?- de pronto alguien me saca de mi acostumbrado acoso visual.
-Oh, Kathy. Aquí estás, creí que llegarías más temprano que yo, es raro verte llegar tan tarde. De verdad es muy extraño que ella llegue tarde a algún lugar, a pesar de que vive realmente lejos. Siempre me he preguntado qué clase de magia negra hace.
-Oh por dios. Ahí está decencia, que hermoso.
-Sí lo noté, eso veía mientras caminaba. Mi dosis de motivación del día de hoy.- Trato de aparentar seriedad pero sin querer sonrío.
-Es tan sexy, pero sigo odiando su forma de caminar.- Utiliza su típico tono de crítica.
Justamente pensaba en eso. -Déjalo, eso se puede arreglar.
-Escucharé música, dice ella.
-Yo también.- Me coloco los audífonos y caminamos juntas cada una en su propio mundo. Que relajante es no tener que forzar una conversación con ella. 

Por fin llegamos a la universidad y ella se voltea a verme con una mirada de complicidad y de comprensión al mismo tiempo.
-¿Qué pa...sa? Oh ya vi... Allí está "el idiota" con sus amigos (que solían ser MIS amigos). El idiota es mi ex novio, el peor de todos, pero alguien ahora irrelevante en mi vida. Paso de largo y me lanza esa mirada de cachorrito abandonado que ha adoptado las últimas semanas. Eso y su acoso a mi casa empiezan a asustarme. 
-Mi clase es por éste pasillo. Que te vaya muy bien hoy, te quiero.- Dice Kathy alejándose.
-¡Yo también te quiero! Suerte hoy. -Ambas sonreímos y tomamos caminos separados. A pesar de lo molesta que pueda ser a veces, Kathy es mi mejor amiga y alguien a quien aprecio demasiado. Me hubiese gustado estar en su misma clase. ¡Rayos lo olvidaba voy tarde!. 

Casi corriendo por los pasillos saludo a todos mis conocidos con una sonrisa y un leve gesto con mi mano y rápidamente estoy frente a mi salón de clases. Me detengo un momento, me relajo un poco y me aproximo relajadamente hacia la puerta. Escucho a alguien detrás de mi, una voz conocida.
-Oh, Cristian no soy la única que llega tarde al parecer.- Saludo a mi viejo amigo que ahora está acompañado por otro muchacho que nunca había visto. 
Miro fijamente al chico desconocido y me doy cuenta lo increiblemente guapo que es, en menos de un segundo siento como mis mejillas empiezan a calentarse. Oh Zeus, no es momento de sonrojarme.
-Hola amigo de Cristian.- Antes de que pueda presentarse volteo y entro al salón de clases, la verguenza es demasiada como para continuar hacia una conversación incómoda y yo... roja como un maldito tomate.

Al verme el profesor me lanza una mirada de enojo. Mierda, es el primer día y ya no le agrado a un profesor genial. Debo arreglar ésto. Me aproximo hacia él, le deseo un buen día y me disculpo con la ya memorizada excusa de siempre. (Algo que él no sabe). -Tuve que ir a dejar a mi hermana menor a la escuela y eso me atrasó. Lo lamento no volverá a suceder.- Uso un tono de voz bajo y apenado junto a mi mejor mirada de inocencia y arrepentimiento. 
-Entiendo no se preocupe por eso.- Genial, se lo creyó.

La clase transcurre como se supone que deben transcurrir las clases normalmente: extremadamente lenta y aburrida. Para colmo Cristian se sentó al lado mío y no deja de verme con esa medio sonrisa burlesca. Después de la escena de hace un rato debe haberse dado cuenta. Por favor clase ¡acábate rápido!

-Eso es todo, pueden retirarse.- Rápidamente me levanto sin voltear a ver la burlona mirada a mi derecha.
-Hasta mañana profesor, que tenga un buen día.- No soy fanática de alabar a los profesores, pero la primera impresión es importante y ya tenía puntos menos en eso.

Me aproximo hacia la puerta a paso veloz pero justo cuando voy a abrirla alguien desde atrás la abre por mí.
-Oh Cristian,gracias.- trato de sonar casual
-Espera un poco ¿sí?.
Cuando salgo se coloca a mi lado, damos unos pasos y al levantar la mirada ahí está el chico de hace un rato. ¡No te sonrojes! Actúa normal. 
-Hola, lamento haber corrido así. Es que no quería llegar aún más tarde a clase.
Me lanza una mirada acusadora.- Oh entiendo no te preocupes, me llamo Trent. Mucho gusto.- Me extiende su mano.
-¿Trent? Ese es un nombre poco común, no conozco a nadie más aparte de ti.- Estrecho su mano
-Oh es que yo soy único.- su sonrisa infantil hace que mi corazón empiece a latir cada vez más rápido.
-Sí ya veo.- Debo parecer un niño mirando un dulce en este momento. Siento que empezaré a babear en cualquier momento.
-En realidad, te esperé a propósito. Quería hablar un poco contigo. ¿En serio este chico que parece sacado de mis sueños deseaba hablar conmigo? Debo estarme volviendo loca y alucinando.
-A decir verdad yo le dí la idea.- dice Cristian.
-¿A sí? ¿Por qué?.- Pregunto confundida
-Es por tu amiga. La chica con la que llegaste esta mañana. Por favor, no me digas que es lo que creo...
-La verdad al verla por primera vez no sé porqué sentí algo... Ella es hermosa, oh... no lo malinterpretes tú también eres linda, pero no sé ella tiene algo que me encantó. ¿Novio? Tal vez.
- Oh es eso, no te preocupes. Te la presentaré si quieres.- Sonreí para cubrir mi desilusión.
-Eso sería genial, gracias.- Su mirada brillaba y mi corazón se rompía.
-Espera un momento.- Mejor acabo con esto rápido... Marco su número y suena dos veces: -¿Ana? ¿qué pasa?. -Nada, acabo de salir y me pregunto si quisieras salir a tomar algo. La verdad estoy con dos muchachos y uno es realmente guapo. Te lo presentaré.- sonreí mirando la cara casi ofendida de Cristian y le guiñé el ojo a Trent que reía algo sorprendido. -Genial, nos vemos en la entrada. Pero sabes que no voy a dejar a mi novio por nadie. -Lo sé, tampoco espero que lo hagas.- Le colgué. Su novio es también un muy buen amigo mío, si se enteraba de que "casi conspiro" en su contra se enojaría, pero quiero deshacerme de esta responsabilidad que parece que acabo de aceptar. 

(continuará...) 
PD: Falta revisión de gramática y redacción

viernes, 7 de marzo de 2014

Capítulo 3 El Presente

-Es gracioso que ahora que no me tienes digas que me amas sin importar lo que haga o diga pero cuando yo te amé hasta el más mínimo detalle era un error. Aunque ya no me importa lo que sucedió.-

Luego de esa relación fallida quise salir adelante. Tenía un novio, pero él vivía lejos, muy lejos... Al principio todo estaba bien, pero luego empecé a sentir como se distanciaba de mi emocionalmente. Fue cuando esa chica empezó a aparecer: "Lucía". Él publicaba cosas amorosas y siempre ella aparecía. Pronto los celos se apoderaron de mí y no quise dejárselo saber así que acabé con todo, y luego mis celos fueron confirmados. De nuevo me sentí alegre por darme cuenta sola.

Ayer tuve una conversación incómoda con Patricia. Mencionamos lo desordenada que estaba su casa y ella me dijo: No me digas que tú y él, en medio de ese desorden...? En ese momento sentí una inmensa vergüenza, porque sí era cierto. Quise cambiar el tema pero las imágenes empezaron a llenar mi mente.

Han pasado 7 meses desde que terminé con el que fue mi primer hombre, y sinceramente me he sentido tan sola que he querido llamarle y  reunirme con él solo para tener sexo como antes. Luego mi orgullo y supongo que mi "dignidad" de mujer no me lo permiten.

Aunque también siento que quisiera hacerlo con alguien más para ahogar esos recuerdos. Todo lo que sé lo aprendí con él y eso me molesta.

Ahora estoy acostada en mi cama y pienso en ello, me quedo dormida y éste sueño repetitivo vuelve a mi:
"Entro a su habitación como siempre. No ha cambiado desde un principio, algo espaciosa, con dos camas y un ropero, el televisor en la pared que sirve para ensordecer nuestros ruidos. Cierra la puerta e inmediatamente nos besamos primero dulcemente luego más apasionamente. Aún frente a la puerta cerrada sus manos recorren mi cuerpo y poco a poco las piezas de ropa terminan en el suelo. Cuando estamos en ropa interior nos recostamos en la cama de sábanas blancas y continuamos con los besos ya no queda una sola parte de mi cuerpo que él no halla acariciado. Esa sensación comienza a invadirme, mientras estoy acostada él me toca y yo me retuerzo del placer, lo tocó a él y siento como empieza a humedecerse al igual que yo. Siento una excitación diferente a cualquier otra. No quiero que él solo me toque,  mi cuerpo está caliente, pide algo más. Doy la vuelta y termino arriba de él, acaricio su rostro, comienzo a moverme pero aún esas prendas de ropa ligeras nos limitan, más que satisfacer mi deseo lo hace crecer. Él me dice ¿Lo hacemos? y le respondo tímidamente sí... Suavemente me toma y me recuesta, ahora él está sobre mí, baja mis panties y e introduce su pene en mí. Cuando lo hace siento esa presión en mi interior que solo él provoca. Empieza a moverse y esa sensación de placer inmenso me invade. Veo su rostro lo beso y le digo cuanto lo amo. Luego de seguir así un rato cambiamos de posición, yo arriba lo abrazo y el placer nuevamente llega. Siento su piel junto a la mía y pienso que no hay forma en que pudiésemos estar más cerca. Primero lentamente y luego tan rápido que ni siquiera podemos hablar, es más no podemos ni besarnos debido a lo bien que se siente. Lo amo... solo él me hace sentir de esa manera, eso pienso... Por fin cambiamos a la posición considerada denigrante por muchas pero increíblemente excitante para mí. Me apoyo en mis manos y él está detrás de mi, parece extraño pero con cada posición siento algo diferente, cada vez mejor. Pronto llego a ese clímax y él también, me gusta sentir su semen dentro de mí es caliente y húmedo y cuando él llega al orgasmo trata de acercarme lo más que puede a su cuerpo, como de una forma desesperada que me excita aún más. Cuando todo termina nos acostamos en la cama, ambos sudados y exhaustos. Un rato después aún desnudos comenzamos a "jugar". Ya no tenemos deseos sexuales pero aún así queremos estar juntos. Él está acostado quieto y yo con mis manos recorro todo su cuerpo mientras busco los lugares donde tenga cosquillas. Luego él hace lo mismo conmigo termino acostada y él sobre mí y se convierte en una guerra de cosquillas, reímos a carcajadas y todo parece perfecto. Lo abrazo, lo beso y mientras lo miro a los  ojos le digo: Te amo, no te alejes de mí nunca. Quédate conmigo. Él me contesta con un beso y juntando su frente a la mía: Yo estaré contigo para siempre, jamás te haré daño ni me iré. Te amo..."

Despierto de golpe, y ya es de día... Me siento enojada porque nuevamente recordé esos momentos que tanto deseo olvidar. 

Hoy voy a la universidad. Camino el largo pasillo de entrada con bancas al lado izquierdo, giro a la derecha hacia los salones de clases y la primera persona conocida que veo es él. Allí está frente a mí pero de todos modos ya no está. Su mirada me dice: "Aún te amo, mírame..."  y yo debo ignorarlo como dicta la lógica, solo lo veo de reojo y concluyo que se ve mejor que antes. Mientras paso cerca el tiempo se detiene, pero rápidamente todo vuelve a su ritmo usual. Cuando ya he salido del peligro me volteo y veo y escucho como él actúa de forma infantil y hace escenas dignas de niño de primaria con sus amistades. Me vuelvo a sentir decepcionada y me recuerdo a mí misma que mantenerme alejada de él es la mejor decisión, tal vez porque sé que no sería capaz de negarle un beso, me siento tan sola... que no me molestaría hacer mi sueño realidad una vez más.

domingo, 16 de febrero de 2014

Capítulo 2 (parte 2)

En sus comienzos, esa relación no era más que alegría; posiblemente porque al vernos todos los días él seguía siendo el mis del principio. Pero hubo dos hechos que cambiaron todo por completo...
El primer hecho fue el inicio del período escolar, con ello ya no podrían verse tan a menudo y ella que siempre había sido una estudiante de honor se concentraría  en su último año de secundaria. Ésto llevó a que él se convirtiera en un celópata controlador.
El segundo hecho posiblemente sea producto del primero, es el día en que él decidió que tenía derecho a controlar mi forma de vestir. "No quiero que uses falda" me dijo y allí empezaron más discusiones. (¿quién se cree él para decirme eso?)

Tantos problemas, tantas discusiones hacían que todo fuese demasiado agotador. Ahora ha vuelto, pidiendo perdón y afirmando que soy su único amor. Es increíble lo inmaduro que puede ser...