domingo, 16 de febrero de 2014

Capítulo 2 (parte 2)

En sus comienzos, esa relación no era más que alegría; posiblemente porque al vernos todos los días él seguía siendo el mis del principio. Pero hubo dos hechos que cambiaron todo por completo...
El primer hecho fue el inicio del período escolar, con ello ya no podrían verse tan a menudo y ella que siempre había sido una estudiante de honor se concentraría  en su último año de secundaria. Ésto llevó a que él se convirtiera en un celópata controlador.
El segundo hecho posiblemente sea producto del primero, es el día en que él decidió que tenía derecho a controlar mi forma de vestir. "No quiero que uses falda" me dijo y allí empezaron más discusiones. (¿quién se cree él para decirme eso?)

Tantos problemas, tantas discusiones hacían que todo fuese demasiado agotador. Ahora ha vuelto, pidiendo perdón y afirmando que soy su único amor. Es increíble lo inmaduro que puede ser...

lunes, 10 de febrero de 2014

Capítulo 2 (parte 1)

Si ahora Anabella tuviese que describir la relación que tenían usaría todos los adjetivos negativos y despectivos posibles, pero lo cierto es que no fue así. Ellos tenían algo especial, tal vez era su "talento", pero cuando estaban juntos y no había ninguna discusión no había persona alrededor que no sonriera al escuchar sus conversaciones. Entre ellos existía una confianza que rara vez se puede observar, no había dudas del amor que sentía uno por el otro y no había ninguna situación que les avergonzara. Cada uno tenía la libertad de compartir su vida con el otro. 

Mientras estoy acostada en mi cama recuerdo viejos tiempos. Solía verlo todos los sábados, era el único momento de la semana que podía dedicarle a él. Por esa persona mentía en mi casa. Decía que saldría a comer o pasear, pero en realidad iba a la casa de él y nos encerrabamos en su habitación durante horas. En ese lugar el tiempo parecía volar y los problemas desaparecían, rápidamente los besos pasaban a caricias y la ropa se volvía pesada. En esos momentos  no dejaba de repetirle cuanto lo amaba y siempre le decía: "no te alejes de mi nunca, quédate a mi lado"...

Recordarlo ahora me trae una profunda depresión. Las lágrimas no tardan en salir pero una sonrisa se dibuja en mi rostro porque fueron momentos hermosos, cálidos y tiernos. Era como si esa persona tuviese dos personalidades totalmente diferentes: una que me hacía sentir adoraba y feliz, y la otra que me insultaba y me miraba con odio. Ahora pienso que la persona a la que más he amado y la que más he odiado en el mundo, son la misma. 

jueves, 6 de febrero de 2014

Capítulo 1

Hace un tiempo olvidé cómo empezó todo ésto... Tengo miedo y quiero escapar.
Mi nombre es Anabella y tengo 17 años. Desde hace un tiempo he estado guardando tantos secretos dentro de mí que siento que me estoy ahogando.

Todo comenzó un 9 de enero. Yo me sentía sola, tenía 16 años y quería tener un novio y de la nada apareció "él". Luego de tanto tiempo por fin alguien parecía interesarse en mí. Estaba en la sala de mi casa, me tomó de las manos y dijo: "Ana, ¿Serías mi novia?". Yo tenía un día de conocerlo, pero habíamos sido amigos hace mucho tiempo atrás, cuando éramos niños. Al cabo de un rato y con voz temblorosa respondí: -Sí quiero... Me miró a los ojos y preguntó: - Entonces, ¿cerramos el trato?, y en ese momento se acercó a mí y me dio un beso.
Recordarlo ahora hace que se revuelva mi estómago... No son "mariposas" sino una enorme molestia, como un recordatorio de que posiblemente "ése" halla sido uno de los mayores errores en mi vida.
Luego de ese día, fui conociéndolo mejor. Yo iba a una liga de baloncesto y él se volvió mi acompañante, nos encontrábamos en la parada e íbamos en bus o caminando mientras conversábamos.
Al principio todo parecía perfecto, tanto que no noté los pequeños detalles que parecían advertir lo que se avecinaba. Supongo que es cierto lo que dicen: El amor vuelve estúpidas y ciegas a las personas. Lo primero que debí notar fue sus deseos de cambiarme, "eres muy fría", decía. Cierto día vi que comentó algo que no me gustó y le dije que debíamos hablar, cuando nos encontramos estaba llorando sin un verdadero motivo. Pensé que solo era sensible, pero era algo peor. Así pasaron los primeros días, siempre había algo que me faltaba: ser más cariñosa, salir más con él, "confiar" más en él. 

Pero yo más que enamorada, estaba aburrida por tanta soledad que había pasado previamente, por eso no me importaban sus exigencias con tal de tener con quien jugar un poco. Así, un 30 de enero pasé el límite que por siglos a las mujeres se les ha impuesto nunca propasar hasta el matrimonio. Ni siquiera había pasado un mes de conocernos, supongo que fue uno de mis peores errores.

 Su casa quedaba cerca del colegio donde iba a jugar baloncesto así que en algún momento terminamos pasando por allí todos los día. Yo tenía miedo de que mi padre supiera que tenía novio. Él conoce a muchas personas y alguien podría descubrirnos si mostraba afecto en público. Eso me llevó a algo peor... 

Luego de esa ocasión las discusiones no solo no se detuvieron sino que empeoraron, pero a pesar de todo decidí confiar en esa persona, pues tenía la idea de que luego de lo que había hecho ¿quién más me iba a querer si no era él? Así que en medio de tantos problemas decidí que mi error valiera la pena: me entregué a él emocional, mental y físicamente. Aprender todo lo que pudiera... Al cabo de un tiempo "eso" se convirtió en el único motivo para estar con él, pero todos los problemas recién empezaban.