domingo, 23 de marzo de 2014

Algo más. 1

La odio, juro que la detesto. Me quitó lo más importante que tenía, incluso si no lo sabe, y está sonriendo de esa manera... Mientras está con él. Y yo no soy capaz de decir nada, no puedo con ello... Es demasiado.

-Terminamos.- Su sonrisa desapareció y se vio algo sorprendido.
-Lo siento. Nunca he sido bueno en las relaciones.- Bobo, no tienes que serlo para saber que está mal ignorar a tu novia por días, mientras que con otra es más fácil pasar el rato.
-Disculpa si hay algo que no entendí.- A pesar de todo, el beneficio de la duda es un derecho ¿no?
- De hecho...
- ¿Qué?
-Olvídalo.- Detesto quedarme con la duda. Pero no dije nada, después de todo estaba terminando con la persona de la que cada día me sentía más enamorada. Tenía una sospecha y el suficiente terror como para huir de allí antes de que llegara la tormenta.
-Está bien.- Me fui sin mirar atrás. No supe si se veía feliz, aliviado, triste o enojado. Lo que sí sabía es que ésto me dolía mucho más a mi que a él. También sabía que lo amaba.

Caminé sin rumbo un tiempo. Cuando alcé la mirada me encontraba frente al parque que suelo frecuentar. Apresuré mi paso hacia los columpios y estuve allí durante horas. Había algo relajante en sentir la brisa en mi rostro y si le añades música es el paraíso para mi. Empezó a anochecer y el hambre me motivó a caminar hasta un restaurante cercano.

Entré y me dirigí inmediatamente a la fila para pedir. Me sentía algo mejor hasta que, mientras recorría con la mirada el lugar en busca de alguna cara conocida, lo vi: una cara muy conocida. Era él sonriendo mientras tenía esa mirada de idiota, me sentí ofendida porque yo nunca tuve esa mirada frente a mí.
-Señorita qué va a pedir.- La cajera me sacó de mis pensamientos.
- Ehhh... yo... nada... digo... deme un combo 1... no espere, mejor deme un helado sunday de chocolate, grande. Por favor.- Necesitaba ese helado para asimilar lo que veía. Me gustaría decir que son solo amigos o familiares, pero creo que yo y el resto de las personas del restaurante sabemos que esa pareja son algo más que amigos. 
-Serán 3 dólares.
-Gracias.- Tomé mi cambio y analicé el lugar buscando una mesa donde él no me viera. Si bien no tenía que esconderme no quería una situación incómoda.
-Oh esa es perfecta.- A pesar de que creí haberlo dicho en voz baja parece que mis audífonos me jugaron una mala pasada.
-¿Perfecta para qué?¿Esperas a alguien?.- Salté del susto y casi hago malabares con el helado. Volteé muy sorprendida y vi a primera persona a la que llamaría si ésta situación fuese premeditada. 
-Oh. Eres tú, Benjamín. Casi muero del susto. No vuelvas a hacerlo.- No se dejen engañar por su nombre bíblico, éste chico tiene muy mala fama. Pero de algún modo nos hemos hecho amigos. A él, a diferencia de los demás chicos con cara bonita le gustaba pasar desapercibidos por ello en la universidad usaba fachas de muchacho serio (aunque de cierto modo sí lo era) incluso incluía sus lentes para leer en su look usual. Las chicas caían rendidas, pero él no parecía interesado en ello. Ya imaginan mi sorpresa al llegar a "El Club" y verlo transformado totalmente mientras estaba en un sofá rodeado de chicas que se tomaban turnos para intercambiar saliva con él (asqueroso). Hoy se veía neutral, posiblemente no estaba de cacería ni esperaba encontrar algún conocido.
- Oye, enana. ¿Ese de allá no es tu novio? ¿Qué rayos hace con esa chica? ¿Y peor aún por qué tú no haces nada?.- Desde que tomó confianza conmigo me dice "enana", no sé si sentirme alagada o enojarme. Solo lo tomé con sentido del humor, después de todo con mi fabulosa estatura de 1.52 metros no podía esperar que alguien de 1.80 metros como él me considerara de otra forma.
-Terminamos hoy, ya no tengo nada que ver con él.
-Aún así es muy pronto para que esté de cariñoso con otra. Creo que tengo un par de cosas para decirle.
-Gracias, pero si quieres ayudarme mejor cena conmigo hoy y mantengámonos fuera de su campo visual.
-¿Y si le tiro una soda en la cabeza mejor?
-Déjalo ser... Te estoy ofreciendo una cita y hablas de sodas, me siento rechazada.
-Claro que cenarás conmigo, si no, no te hubiese hablado. Vamos escoge un combo del menú.
-Yo ya pedí.- Le mostré el sunday con mi mejor cara seria.
-Eso no es una cena. Escoge o compro la soda... Y será de lata.
- Está bien escogeré. Quiero el tercero.
-Bien, buena chica.- Puso su mano en mi cabeza y por su expresión creo que debo haber parecido un tomate ya que solo me miró y lanzó una sonrisa burlona.

Cuando nos dieron la comida nos dirigimos a la mesa que había visto anteriormente. Tranquilizadoramente fuera de su viste, peligrosamente cerca de la salida.

(continuará)

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