lunes, 18 de mayo de 2015

Escribiré hoy que me acuerdo de ti 1

Acostada en una cama abrazándote mientras duermes pienso en el largo camino que hemos recorrido en tan poco tiempo. Tu rostro canela con tus pestañas largas y tus facciones que resultan fascinantes para mi. Escucho el latido de tu corazón y la calma con la que me aceptas tan cerca me cautiva. Resulta extraño pensar en nuestra historia resulta menos convencional que un cuento de amor regular. Aún recuerdo ese primer día, el día en que te vi. Y puedo decir con certeza que en ese momento no significabas nada para mí.

Ya era enero del 2014 y faltaban 4 meses para el "gran viaje." El momento en que mi vida cambiaría para siempre. En diciembre del 2013 habían anunciado a los ganadores de las becas completas para estudiar en los Estados Unidos. El día después de mi graduación vi mi número asignado en la lista de los seleccionados. Me  costaba creerlo, aunque no debería sorprenderme tanto, después de todo el día anterior era yo la que daba el discurso de graduación.

A pesar de que quedaban algunos meses de "vacaciones" decidí tomar clases para prepararme para la universidad. Aunque a decir verdad quería alguna excusa para pasar más tiempo con mis amigos. No obstante, a pesar de iniciar la universidad para estar cerca de mis amigos del colegio, en ella conocí un grupo especial de personas. Probablemente los mejores amigos que alguna vez tuve. Esos últimos meses había decidido vivirlos como lo que eran: los últimos meses que tenía como joven adulta en mi país. Cuando regresase de mi viaje tendría que buscar trabajo y mis amigos ya tendrían una vida establecida. Aunque traté de que no significase nada para mi, la verdad es que llegué a desear quedarme con mis nuevos amigos. Joel, Angie, Ernesto y Luis fueron mi único motivo para ir a dar clases a la universidad hasta tres días antes de mi viaje aún sabiendo que al final tendría que retirar todas las materias.

Esas personas siguen siendo muy especiales para mi pero ellos no son el tema de esta entrada, ¿cierto? Cómo mencioné los últimos meses viví como alguien que estaba apunto de irse del país. Eso incluyó salir con varios muchachos al mismo tiempo. No me malinterprenten, desde el principio dejé claro que no me quedaría y que no buscaba ninguna clase de relación. Salimos a comer, al cine intercambiamos besos y abrazos pero nada más. Aún no estaba preparada para tener sexo después de lo que había ocurrido anteriormente.

La estaba pasando bien, pero aun así sentía el vacío que él había dejado en mí meses atrás. Ya no me dolía pensar en él, y agradecía que todo hubiese terminado, pero no había vuelto a ser la misma después de esa venenosa relación. Ahora me sentía triste muy a menudo, tenía que correr al baño porque me sentía agobiada y sentía la necesidad de llorar. En casa me enclaustraba en mi cuarto y mi madre ya se encontraba muy preocupada por mí. Pensaba que me haría daño a mi misma si me iba lejos de ella y yo no podía prometer que no sería así.

A diferencia de los demás yo tuve que viajar sola debido a un problema con mis papeles en el aeropuerto. Nunca había salido de mi país y mucho menos hablado inglés en el mundo real y hubiese sido horrible de no ser por Kyle. Kyle era un muchacho de unos 17 años; se veía obviamente norteamericano a pesar de tener familia latina y de vivir en mi país; era alto, blanco, ojos verdes, cabello ondulado y dorado. Tenía una cara de niño inocente hermosa y a decir verdad me sentía un tanto cautivada por su físico. Lo había conocido el día que debía viajar, él también tuvo un problema con su papeleo. Le hablé y le deseé suerte. Fue muy sorpresivo verlo al día siguiente en mismo vuelo que yo, pero fue aún más impactante que no solo se acordase de mi sino que me invitase a comer (en el aeropuerto) y me ayudase a encontrar la puerta en la que debía tomar mi otro vuelo. Por cautivador que fuese y a pesar de haber dicho que yo le gustaba, poco después de que yo llegase al dormitorio me dijo que estaba considerando volver con su exnovia. Eso no me molestó, yo no tenía grandes expectaciones hacía una relación con él y con lo que hizo ese día por mi era suficiente para ganarse mi eterna gratitud.

Cuando llegué a los Estados Unidos una muchacha llamada Bree me recogió en el aeropuerto.  A pesar de haber intercambiado algunas palabras en inglés con Kyle, la conversación que tuve con Bree marcó mi  primera comunicación con alguien que no hablase español, y ella entendió lo que yo decía. Bree era  una muchacha alta de ojos grises y cabello rojizo, bastante guapa. Ella estaba trabajando durante el verano en la escuela de inglés en la que yo tomaría clases. Al llegar al dormitorio donde viviría con los demás becados y un grupo de brasileños por los siguientes 3 meses todo pareció entrar en una terrible calma. A pesar de que en meses previos había estado sufriendo de episodios depresivos todo parecía estar bien... La calma antes de la tormenta. Mantuve mínimo contacto con mi madre y cero comunicación con mis conocidos luego de llegar. Tenía un amigo en el grupo: Guillermo. Guillermo había tomado una camiseta para mí de las que habían repartido en la orientación el día anterior a mi llegada. Siempre era tan tierno, él ha sido mi más sincero amigo. Me explicó algunas cosas acerca de la universidad y me acompañó durante los primeros días de "exploración."

A pesar de mi relativa alegría, yo seguía siendo una bomba de tiempo. Hizo falta una llamada por Skype de mi madre para quebrarme. Cuatro días después de mi llegada no podía dejar de llorar sin motivo aparente. Nada parecía mejorar, a pesar de los esfuerzos de Guillermo por ayudarme. Creo que él intentó de todo lo humanamente posible para que yo fuese feliz. Por grande que fuesen sus esfuerzos faltaba algo, faltaba yo. Debía crecer y darme cuenta de que el mundo no era como yo lo había pintado para poder así ser capaz de entender los detalles de mi amigo, sus palabras, sus cartas, sus regalos y todo lo que hizo por mi. Lastimosamente no fue hasta un año después que al leer sus cartas algo dentro de mí realmente se movió. Era como si a los 18 años de edad leyese una carta que había leído cuando era una niña. Me dolió no haber dicho gracias en ese momento, pero nunca hubiese sido capaz de entenderlo en ese entonces. Un año atrás todos los que se acercaban a mi me veían "indefensa," intentaban "reparar" a una muchacha que "seguramente solo necesitaba cariño." Tuve que toparme con personas que no tuvieron la más mínima intención de repararme para poder arreglarme a mi misma. De todos modos, Guillermo, por decirme todas las verdades que eran obvias pero que aún así yo no quería ver. Gracias, nunca lo olvidaré.

A pesar de entender todo ahora, pasé un tiempo de relativa exclusión social antes de conocerlo a él. La persona que siempre he querido más nunca podré entender: Eisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario